¿Por qué no llegan mis clientes?

¿Por qué no llegan mis clientes?

¿Por qué no llegan mis clientes? Es admirable cómo un emprendedor logra por medio del esfuerzo, dedicación, convicción y pasión alinear todos los recursos para dar vida a su negocio. Lo que muchos no ven tras el mesón, puesto que esa sonrisa y ganas de entregar el mejor servicio hacen parecer que todo ha sido fácil, es que precisamente no siempre ha sido así.

Una vez que está todo listo y dispuesto viene una segunda parte, venderle a las personas. Y es aquí donde a veces, no encontramos esas respuestas tranquilizadoras.

Errores comunes

Uno de los problemas más comunes es centrarse demasiado en el producto, en el servicio, en el negocio y comenzar a suponer acerca de cómo piensan las personas desde la mirada que tendría una madre al hablar de los defectos de sus hijos. No podemos esperar objetividad, los aman demasiado. En este punto estamos frente a la miopía del marketing.

Frases como “mi producto es irresistible”, “no hay nada mejor que mi producto”, “pero cómo no les interesa”, develan que la mirada es miope.

¿Qué hacer?

Por lo tanto, debemos cambiar rápidamente el foco y poner a las personas en el centro de todo y entender que éstas no quieren productos o servicios, sino soluciones para su vida. Pensemos … ¿Por qué no borramos Waze de nuestro celular aunque necesitemos memoria? La respuesta es simple, nos brinda seguridad, no un servicio de geolocalización e información de ruta on line.

Las personas tienen intereses, inquietudes, deseos, tienen nombre, pero sobre todo, emociones que están ahí durante todo el día dictando su comportamiento, por lo que debemos apelar a ellas.

 

Desarrollar una estrategia de marketing adecuada para conectar con ellas de manera emocional, requiere trabajo, investigación y testeos, los que hoy, se pueden realizar en un tiempo mucho más reducido gracias a las plataformas digitales y a los embudos de conversión. Procesos que nos permiten ir detectando a aquellas personas mediante la entrega de contenidos de valor que buscan llamar su atención, captar su interés, causar deseo y llevarlo a la acción yendo desde lo general a lo específico, pero sobre todo, con un seguimiento proactivo, ágil, oportuno y constante, donde entendemos que hablamos con gente llena de deseos y cosas en común con nuestra propuesta de valor, que hayan en nuestros productos o servicios una solución para el desarrollo de su día a día.

 

Entonces. ¿Por qué no llegan mis clientes? Es que no sólo son tus clientes, son personas con intereses buscando soluciones para su vida que van más allá de lo racional y objetivo. No sólo se trata de tus clientes… Se trata de Andrea, Paula, Daniel, Nicolás … ¿Conoces a los demás? Te invitamos a que lo hagas.

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